Resulta reconfortante observar cómo a medida que se acerca la fecha fijada para la realización de una nueva cena –llámala cena, llámala encuentro-, todos nos vamos impacientando, dicho con la mejor de las intenciones, por el mero hecho de volver a vernos las caras.
Cuando os transmití mis inquietudes por aquel primer encuentro, lo decía con absoluta sinceridad. Resultaba un tanto frustrante comprobar como, después de la buena relación que tuvimos durante nuestros años universitarios, cada uno iniciamos un camino totalmente independiente del resto, sin apenas relación salvo con una par de personas, o a lo sumo tres, en el mejor de los casos. No obstante, es entendible; tras un periodo en el que la tensión y los nervios hacían mella casi de forma constante en algunos de nosotros, necesitábamos un respiro, una bocanada e aire fresco que nos sacara de aquel pequeño universo de Somosaguas.

Los que tuvimos la suerte de poder mensajearnos, llamarnos o incluso vernos durante esta travesía, comprobábamos como el elemento común en nuestro contacto era la ausencia de relación con quienes formábamos aquel extraño clan estudiantil; una especie de islas desiertas ubicadas en un mismo océano, sin nexos que las conectase, y en muchas ocasiones sin la conciencia clara de su cercana existencia.
Salvado el escollo del reencuentro, me resulta fantástico comprobar la respuesta que hemos tenido a esta iniciativa común.
Sí, común, porque esto no sería una realidad sin vuestra participación; si no hubiese contado con vuestra complicidad y aprobación; con vuestro esfuerzo por regresar en el tiempo durante unas horas, aun a pesar de nuestras apretadas agendas personales y profesionales; sin las ganas que le hemos puesto para que, año a año, esta pequeña choza en la que nos guarecemos un día al año vaya endureciendo sus cimientos.
Creo que conforme se acerca la fecha de la cena, la edición 2008, todos comenzamos a pensar cómo nos encontraremos este año, al menos para los que ya hemos asistido en alguna de las dos ediciones anteriores.
Para aquéllos/ as que vayáis a acudir por primera vez, no os vais a arrepentir. Encontraréis a los mismos que hace algún tiempo dejasteis en la cafetería de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense, con algún año más, más responsabilidades y con menos pelo.
No obstante, y hasta que alguien demuestre lo contrario, hasta los monjes tienen pasado, y en ocasiones es bueno hacer una regresión en el tiempo.
Cuando os transmití mis inquietudes por aquel primer encuentro, lo decía con absoluta sinceridad. Resultaba un tanto frustrante comprobar como, después de la buena relación que tuvimos durante nuestros años universitarios, cada uno iniciamos un camino totalmente independiente del resto, sin apenas relación salvo con una par de personas, o a lo sumo tres, en el mejor de los casos. No obstante, es entendible; tras un periodo en el que la tensión y los nervios hacían mella casi de forma constante en algunos de nosotros, necesitábamos un respiro, una bocanada e aire fresco que nos sacara de aquel pequeño universo de Somosaguas.

Los que tuvimos la suerte de poder mensajearnos, llamarnos o incluso vernos durante esta travesía, comprobábamos como el elemento común en nuestro contacto era la ausencia de relación con quienes formábamos aquel extraño clan estudiantil; una especie de islas desiertas ubicadas en un mismo océano, sin nexos que las conectase, y en muchas ocasiones sin la conciencia clara de su cercana existencia.
Salvado el escollo del reencuentro, me resulta fantástico comprobar la respuesta que hemos tenido a esta iniciativa común.
Sí, común, porque esto no sería una realidad sin vuestra participación; si no hubiese contado con vuestra complicidad y aprobación; con vuestro esfuerzo por regresar en el tiempo durante unas horas, aun a pesar de nuestras apretadas agendas personales y profesionales; sin las ganas que le hemos puesto para que, año a año, esta pequeña choza en la que nos guarecemos un día al año vaya endureciendo sus cimientos.
Creo que conforme se acerca la fecha de la cena, la edición 2008, todos comenzamos a pensar cómo nos encontraremos este año, al menos para los que ya hemos asistido en alguna de las dos ediciones anteriores.
Para aquéllos/ as que vayáis a acudir por primera vez, no os vais a arrepentir. Encontraréis a los mismos que hace algún tiempo dejasteis en la cafetería de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense, con algún año más, más responsabilidades y con menos pelo.
No obstante, y hasta que alguien demuestre lo contrario, hasta los monjes tienen pasado, y en ocasiones es bueno hacer una regresión en el tiempo.
1 comentario:
Jajaja, has colgado las fotos que hice el año pasado ! Muchas gracias por todas las molestias que te tomas organizando todo. Tiene mucho mérito la gente que, como tú, muestra ilusión por mantener las viejas amistades, y te agradezco que nos contagies ese sentimiento.
La verdad es que yo me lo pasé genial en la cena, fue una noche inolvidable que ya estoy esperando repetir.
Enhorabuena por el blog !
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