ANÉCDOTAS Y MÁS ANÉCDOTAS...

Las medias de la Bazaga, la rajada de Pulido, el maletín de Dagnino, las juergas en Húmera,... Tres años dan para mucho. Así que empezamos ya a mandar las anécdotas para que todos tengamos algo más que compartir.

29 oct 2008

¡¡ QUÉ FELIZ ENCUENTRO !!



Pues efectivamente, así fue: un feliz encuentro.


Hace algunos años, cuando la profesora Bazaga intentaba mostrarnos las bondades de un disco de 5 y 1/4, en aquella asignatura llamada Sistemas de Información y Comunicación, y había quiénes pensábamos que la informática era cosa de brujas -entre los que me incluyo-, me hubiese reído en la cara de quién me hubiese asegurado que, apenas diez años después, Internet se convertiría en una de mis herramientas de trabajo. Pero, ¡qué gran cosa es la Red de redes!.


Internet bien utilizado da mucho juego, y más cuando vives en tu puesto de trabajo -no por una cuestión de explotación, sino por la distancia a mi residencia habitual por aquel entonces, y me refiero a mediados de 2006-. Ello significa que terminar de comer a eso de las tres y media, en el escritorio de tu despacho, y tras la pertinente retirada del pedazo de papel de periódico para evitar que las migas y la "graseja" manchen el mobiliario, suponga el inicio de la sesión de viaje a través de las páginas dedicadas al ocio, a los deportes, al humor o a google, que siempre te saca de un apuro y te enseña las bondades -o no- del mundo que nos rodea.

Se trataba de elegir entre eso y una siesta en el sillón que, diariamente, calientas durante 10 horas. Y francamente, casi siempre optaba por lo primero.


En una de estas, bacineando -que dirían en mi tierra- por esas páginas que pretenden devolvernos el pasado, encontre un nombre que me sonaba: Javier Sánchez Cuevas, aquel compañro de la facultad, de Móstoles para más señas, con el que compartí pupitre y momentos extraordinarios.


Opté por ponerle un mensaje y, ¡oh sorpresa!, al día siguiente encontré un correo de respuesta en el que me adjuntaba su teléfono... ¡móvil!; sí, sí, eso de lo que una vez nos habló aquel profesor de Relaciones Internacionales, para amenazarnos con el suspenso si sonaba en alguna de sus clases, y que su simple evocación mental nos provocaba incredulidad, cuando no risa si sucedía que algún estudiante en el "A", o el "H", como sucedió en alguna ocasión, le sonaba en mitad del trayecto a Moncloa o a Aluche.


Nosotros, que estábamos acostumbrados a llamar a los hogares familiares, o en el mejor de los casos a un piso compartido,... nos hemos tenido que adaptar a los móviles!!


No dudé un instante en llamar a Javi. Supongo que la sensación fue retroceder de golpe diez años, y evocar residuos mentales que, lejos de borrar o reciclar, seguían archivados en el baúl de los recuerdos, en nuestro disco duro.


Fue él quien me facilitó el teléfono de Pedro, y así, como quién no quiere la cosa, comenzamos a hablar y a otear la posibilidad de encontrarnos, los tres, para comer. Y dicho y hecho.


Una comida tranquila y emocionante; habíamos recuperado una parte de nuestra vida universitaria, y por ende de nuestra juventud. Y, como no, valoramos la locura de preparar una cena; una especie de auto-homenaje diez años después que sirviese para vernos las caras y comprobar si, aquéllo que tantas veces nos dijeron de que la Universidad nos convertiría en cuasi burgueses tardíos con ingresos mensuales por encima de la media. Y por supuesto, observar el inevitable paso del tiempo en nuestros rostros... Y en nuestras barriguejas, y en nuestras calvas, y en nuestras caderas...


- ¿Con quién mantienes contacto?

- Pues he visto a Miguel y a Teo;

- Yo con Santi y Elenita... estuve en su boda; y Jaime y Ana en la mía. Por ahí tengo su número.

- Pues yo con nadie, pero si hay que hacer un esfuerzo, la montamos...


Varias cartas de correo ordinario después y muchas llamadas de teléfono, con la siguiente sorpresa de muchos de vosotros -¿la recordáis?-, se inició aquella primera cena y encuentro, que coincidió con el décimo aniversario de la finalización de la carrera.


Pero esa cena será objeto de otro relato.

"SI DIEZ AÑOS DESPUÉS TE VUELVO A ENCONTRAR EN ALGÚN LUGAR,
NO TE OLVIDES QUE SOY DISTINTO DE AQUEL, PERO CASI GUAL".
Los Rodríguez. De su disco "Palabras más, palabras menos".

2 comentarios:

Unknown dijo...

Ha sido una alegría para mi el que saber de mis compañeros de Universidad después de tantos años. Se tienen que seguir organizando cenas anuales para no perder el contacto. Un saludo a todos.

Unknown dijo...

Me encantó la idea en el 96 cuando me llamó Julián, y espero que sigamos haciéndolo durante mucho tiempo, al menos una vez al año. Como él, al principio tuve dudas de cómo saldría después de llevar muchos años sin contacto con nadie, pero fue estupendo.
Si alguno de los que no habéis venido en ninguna ocasión leéis esto, creerme: merece la pena.